Estas son las afectaciones por no dormir bien

Los tiempos en los que vivimos es un reto dormir bien, muchos de nosotros tenemos trastorno del sueño, lo cual tiene afectaciones a nuestra salud.

Muchos de nosotros no dormimos lo suficiente de forma regular. Puede deberse a un trastorno del sueño, a una vida social ajetreada, a un nuevo bebé, a largas jornadas laborales, a un trabajo por turnos o simplemente que nuestros colchones queen size son incomodos, pero no dormir lo suficiente puede tener consecuencias importantes para la salud.

Los resultados de no tener hábitos de sueño sanos

Los grandes estudios que preguntan por los hábitos de sueño y la salud muestran que dormir menos de seis o siete horas de media por noche aumenta el riesgo de obesidad, diabetes de tipo 2 y enfermedades cardíacas.

Cada vez son más las investigaciones que empiezan a mostrar cómo el sueño inadecuado habitual puede alterar nuestra fisiología y conducir al desarrollo de enfermedades crónicas.

Las tres principales áreas de respuesta a la privación del sueño que se han examinado son la metabólica (procesamiento y uso de la energía de los alimentos), la inmunitaria (protección contra las enfermedades) y la función cardíaca.

Para examinar cómo reaccionan estos sistemas a la privación del sueño en personas sanas, se reclutan voluntarios para estudios que requieren que vivan en un entorno de laboratorio de varios días a semanas.

Se manipula su tiempo de sueño y se controla el acceso a la comida y la bebida, la luz, la temperatura, la actividad física y la interacción social.

En estos estudios, los participantes pueden pasar una o varias noches sin dormir (privación total del sueño) o reducir el tiempo de sueño durante varias semanas (privación parcial del sueño) para examinar el impacto de los cambios en la duración del sueño sobre la función metabólica, inmunitaria y cardíaca.

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Respuestas metabólicas y endocrinas

Numerosas investigaciones sugieren que la pérdida de sueño altera el metabolismo de la glucosa, el proceso en el que los azúcares procedentes de la ingesta de alimentos se procesan y almacenan o se utilizan para producir energía.

Los estudios de laboratorio han constatado que la pérdida de sueño a corto plazo disminuye la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina en adultos sanos, jóvenes y delgados.

Si se producen a largo plazo, estos cambios en el metabolismo de la glucosa podrían aumentar el riesgo de obesidad y diabetes de tipo 2.

Si combinamos esto con la tendencia a comer alimentos reconfortantes, más ricos en grasas y azúcares, cuando se carece de sueño, no es de extrañar que a las personas que no duermen les resulte más difícil perder peso que a las que están bien descansadas.

Siete hábitos para dormir mejor

Además, se ha comprobado que la privación total y parcial del sueño también modifica los ritmos diarios normales de las hormonas que regulan el apetito.

La leptina, una hormona que suprime el apetito, y la grelina, un péptido derivado del estómago que estimula el apetito, cambian en respuesta a la privación del sueño.

Cuando no se duerme lo suficiente, los cambios en estas hormonas reguladoras del apetito y el aumento del consumo de alimentos podrían conducir al aumento de peso y la obesidad.

Las consecuencias de dormir poco

En este estudio, las personas que dormían menos de ocho horas por noche (el 74,4% de la muestra) tenían un mayor índice de masa corporal (IMC).

El hecho de dormir poco habitualmente también se asoció a una disminución de la leptina y a un aumento de la grelina.

Dado que es probable que la leptina reducida y la grelina elevada aumenten el apetito, esto podría explicar el aumento del IMC observado y cómo el sueño insuficiente podría contribuir a desarrollar la obesidad.

La salud del corazón y los hábitos de sueño

La prevalencia de la hipertensión arterial ha aumentado en las últimas décadas. Durante este periodo, la duración habitual del sueño ha disminuido.

Estudios recientes han demostrado que existe una relación entre la privación del sueño y la hipertensión arterial y las enfermedades cardíacas.

El Nurses’ Health Study, uno de los estudios más grandes y de mayor duración que evalúa las influencias sobre la salud de las mujeres, descubrió que el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas aumentaba en las mujeres que dormían menos de cinco horas (durmientes cortos) y más de nueve horas (durmientes largos).